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Escribir sin importar un carajo el tribunal de l inquisición literaria

Qué grato es escribir así, libre de implorar al dios de la corrección y el estilo literario una dosis de iluminación. Me alineo en el concepto de Bukowski (Charles), al igual que Miller (Henry), obviamente no pretendo compararme con esos inimitables escritores, poner al alma al desnudo, escribir con el corazón, el estómago, los intestinos, sin importar lo que piensen de ti, decir con honestidad lo que te ha pasado y te pasa, lo que has sentido y sientes, tus dolores, alegrías, fracasos, confusiones, mandando al diablo el rigor de la academia.   Y otra vez el loco Bukowski y su poema “Cómo ser un gran escritor”: “Tienes que cogerte a muchas mujeres, bellas, bellas mujeres, y escribir algunos poemas de amor decentes, y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Solo toma más cerveza, más y más cerveza. Ve al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana si es posible. Aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. Y no olvides tu Bra...

Confesiones poco agradables para almas puritanas

“Yo estaba sentado en un bar de Western Avenue. Era alrededor de la medianoche y me encontraba en mi estado habitual de confusión. Quiero decir, bueno, ya sabes, nada funciona bien, las mujeres, el trabajo, el ocio, el tiempo, los perros…Finalmente sólo puedes ir y sentarte atontado, totalmente noqueado y esperar, como si estuvieras en una parada de autobús aguardando la muerte” [1] . ¿Y cómo evitar ese estado de confusión?, ¿Qué es la historia de la humanidad sino un desquiciamiento colectivo constante?, ¿Cómo no estar confundido?, dejo mi confusión de lado y continúo con mis recuerdos. Ese recuerdo de la hermosa que una tarde de octubre esperé inútilmente en la esquina de San Francisco en el centro de Caracas, estuve allí parado frente al Capitolio unas dos horas “ ¿ vendrá?, ¿no vendrá?, no puede ser que me “embarque” (argot de la época: que no cumpla lo acordado), a lo mejor tuvo un inconveniente”,   y sin posibilidad de llamarla, pues en esos años no habían inventado ...